El dolor

El dolor es siempre 'mental' pues el cuerpo físico no conoce del dolor hasta que la señal llega al cerebro y el dolor no forma parte de tus emociones hasta que la mente traduce la realidad y la interpreta como sufrimiento

El dolor físico

Según la algología (ciencia que estudia el dolor) el dolor es una manifestación de nuestro sistema nervioso, asociada a una lesión tisular real o ficticia. Es una señal de alerta, originada en una terminación nerviosa (nociceptores) y transmitida sinópticamente hasta las neuronas de la médula.

El dolor lo es todo para todo aquel que lo sufre. Ya sea de forma leve o paroxística, el dolor es un elemento limitante, a veces bloqueante.

Si hacemos mención de las teorías para las que el dolor es una forma de castigo divino o una forma de pagar karma será solo para decir que no vale la pena perder el tiempo rebatiendo tales falsedades.

Para la MTC (medicina tradicional china) el dolor es sinónimo de bloqueo del Qi o energía vital. Para la escuela de Biomagnetismo el dolor es una manifestación del cuerpo en un intento de comunicarnos un desajuste existencial.

Revisar la parte del cuerpo que te duele puede aportar pistas importantes, quizás no suficientes.

Dejar atrás el dolor implica aceptar que necesitas aplicar cambios en tu vida. Es un proceso de clarificación de tus valores y de cambiar tu comportamiento para reflejarlos. Cuando el cuerpo está quebrado, de repente, la vida llega a ser muy preciada y empiezas a cuidarte mejor. Cuando te sientes aislad@ por el dolor, tomas consciencia de lo que significan los otros para ti y buscas tiempo para ellos. Cuando no puedes trabajar porque estás impedido por el dolor, empiezas a apreciar ciertos momentos o ciertas rutinas que antes te resultaban tediosas.

El dolor te puede invitar incluso a cuestionar tu propia mortalidad o la forma en que alimentas tu espíritu, y si esa alimentación viene de la naturaleza, del arte, del juego o de la plegaria, aprendes a buscar tiempo para ello.

El dolor puede aparecer como un susurro, pero puede llegar a paralizarte.

Lo que comúnmente se llama el 'efecto de la paja que rompió el lomo del camello' no es otra cosa que un proceso de acumulación.

En nuestra cultura de la aspirina es muy frecuente que busquemos una solución rápida al dolor, sin pararnos a reflexionar sobre su origen. En la literatura sobre el dolor abundan casos de remisión temporal para volver con más fuerza e intensidad.

Curiosamente todos los que han pasado por episodios de dolor extremo parecen confirmar que el dolor es un mensaje que indica que tu cuerpo todavía está dispuesto a luchar, a vivir, y por lo tanto el dolor puede convertirse en un valioso maestro, un amigo o un vehículo para la sanación.

En nuestra experiencia clínica vemos a menudo el efecto devastador del 'miedo al dolor' provocado por el mismo dolor. La tensión emocional creada por el sufrimiento genera un círculo vicioso que retroalimenta el dolor y lo acentúa.

El dolor de cabeza, por ejemplo, aparece frecuentemente cuando nos obsesionados con alguna cosa o estamos inquietos.

Existen técnicas eficaces como la relajación profunda, respiración consciente, visualización y meditación, que han demostrado ser de gran utilidad para romper ese círculo: controlar el estrés, calmar los nervios, relajar el cuerpo y aliviar el dolor.


El foco mental

El dolor o sufrimiento es en general el resultado de un desequilibrio de orden mental o emocional. Es una forma de angustia interna, vinculada a un sentimiento profundo de culpabilidad (odio hacia ti mism@), pena, ansiedad o preocupación. Consecuentemente, al sentirte culpable de haber hecho algo, de haber dicho algo o incluso de haber pensado algo, te castigas manifestando un dolor físico de intensidad variable.

Podrías preguntarte ¿Soy realmente culpable? ¿Y de qué?

Tu mente puede proyectar la culpabilidad hacia afuera (agresividad, críticas, posiciones políticas extremas, ...) para evitar sentirla en tu interior.

La culpa debería ser una emoción educativa que surge como una advertencia para no repetir siempre los mismos errores, pero si se transforma en un juicio condenatorio hacia ti o hacia los demás solo sirve para crear ciclos de dolor.

Mi consejo: Reeduca tu mente hacia una visión más realista de la vida y hacia 'la compensación de los errores' y no el castigo, para que la vida sea más benigna y educativa.

En una infancia ideal, las figuras parentales no son ásperas y punitivas, sino amorosas, capaces de enseñar con disciplina, pedagogía y paciencia, equilibrados en el uso de la autoridad. La identificación que hacemos más tarde con nuestros padres será decisiva.

El miedo está involucrado en todos los procesos mentales que conducen al dolor.

Elegir conscientemente una orientación hacia tu divinidad, tu espiritualidad y hacia la verdad provoca un cambio en 'tu identidad' y así un aumento en tu confianza, coraje y dignidad personal. 'La entrega' trae la paz y la liberación del dolor.

No olvides que tus sueños y tu intuición pueden guiarte.

Aunque cueste de creer ...


El origen emocional

Según los budistas el deseo contiene una carga emocional de obligatoriedad que a su vez genera ansiedad e impulsividad. Esto sucede cuando tus deseos se convierten en 'necesidades', porque la ansiedad respecto a la búsqueda de fuentes externas de felicidad incrementa el miedo a la pérdida.

El dolor emocional está ligado a la ausencia de felicidad.

Por ejemplo, muchas personas sufren de dolor físico en el corazón por los sentimientos que les produce la ausencia o falta de una pareja o por el hecho de convivir con una persona tóxica.

El corazón es el centro biológico de las emociones.

Algunas personas, sobre todo en fechas determinadas, se vuelcan en el sentimiento de pérdida de sus seres queridos, conectan emocionalmente con los ausentes y entran en un ciclo de dolor.

La ausencia de felicidad tiene que ver con la identificación errónea de la fuente de la misma, estar desconectad@ de tu verdadero ser, gestionar de forma deficiente tus emociones y/o tener una pobre autoestima.

¿Y si el dolor emocional fuera una invitación a cambiar ciertas pautas de pensamiento, comportamientos o actitudes ante la vida?

Una emoción es energía que suplica ser escuchada.

En tal caso acepta los sentimientos sin decirte a ti mism@ cómo y qué debes sentir:
▸ Si estás enfadad@, acepta que estás enfadad@.
▸ Si estás triste, acepta que estás triste.
Abandona la creencia de que solo deberías sentir alegría o felicidad.

Acepta que juegas a ser humano y que todos tus sentimientos forman parte de tu humano. Permítete sentir. Muchas veces reaccionas como un resorte porque no quieres afrontar una emoción. Sentir te parece tan doloroso que prefieres actuar, da igual cómo, mientras te evite sentir, aunque esto te traiga más y más problemas.

Una vez hayas identificado el sentimiento, busca una forma de aceptarlo.

El siguiente paso es dejarlo ir.

A veces es necesario expresar un sentimiento para poder dejarlo ir, busca entonces una forma que te resulte cómoda. Es mejor expresar el sentimiento que reprimirlo y luego acabar expresando el resultado del dolor. Piensa que incluso el enfado puede ser expresado de forma que no te dañe ni a ti ni a nadie más. Hay muchas formas saludables de expresar los sentimientos y así dejarlos ir.

Si utilizas un sentimiento para alzar una bandera te estás apegando a ese sentimiento y te conviertes en su esclavo.

El perdón te hará libre.


Terapia de vida

Ten fe, nada dura eternamente, excepto el amor verdadero.

Existen terapias alternativas y técnicas médicas que te pueden ayudar. Aquí mencionaremos aquello que tú puedes hacer para mejorar ...

  •  Jugar
    Jugar es más un estado mental, una actitud, que una actividad específica. Se trata de hacer algo por el placer de divertirse. El beneficio más importante de jugar es que centra la mente en el presente. Cuando no piensas en los 'errores' del pasado o no te preocupas por el futuro, puedes relajarte y disfrutar del momento. Son insospechados los cambios neurológicos que produce el estado de relajación (por ejemplo, el cerebro deja de emitir señales hacia los músculos y éstos se relajan).

    Aunque el ego te mienta diciendo 'Ya no estoy en edad', 'Me siento ridículo', ...

    Mientras piensas en la cantidad de actividades de las que disfrutabas cuando eras niño, o aquellas que te encantaría realizar si tuvieras la oportunidad, céntrate en la actitud que hay detrás, más que en la propia actividad. Céntrate en el espíritu del juego. También es cierto que hay gente que no disfruta del juego porque quiere ganar a toda costa, pero ese es otro obstáculo mental que habrá que trabajar.

  •  Encontrar tiempo para tus aficiones, el placer de dedicarte un tiempo

    Aunque el ego te diga que es 'Eso es perder el tiempo', 'Lo puedo dejar para más tarde', ...

    Esto es tan importante para una persona que puede ser fuente inagotable de energía vital, inspiración renovadora y alegría.

  •  Tomarse unas vacaciones
    Las vacaciones son un tiempo de desconexión de esa maquinaria que nos retiene obsesionados con el mundo exterior. Las vacaciones son fundamentales para ayudar a aliviar el estrés y el exceso de presión que se acaba acumulando en tu sistema.

    Aunque el ego te diga que 'No me lo puedo permitir', 'Puede esperar ', 'Me necesitan', ...

    Algunas personas deciden dejar este plano de existencia cuando llegan las vacaciones. Llevan tanta tensión en sus cuerpos que cuando intentan relajarse su sistema reacciona abandonando el retén energético de forma generalizada. Estos casos son los que demuestran que el mundo puede pasar perfectamente sin ti, pues una vez tu cuerpo físico muerto la vida prosigue. Estar de vacaciones es un estado que debe permitirte desconectar.

  •  Escuchar música
    La música es un vehículo de transmisión de emociones, es vibración en estado puro. Energía para tus sistemas. Cuando escuchas tu música favorita, puedes evocar recuerdos agradables del pasado para liberar emociones, puedes producir imágenes mentales poderosas que reduzcan tu tensión mental.

    Aunque el ego te diga 'No estoy para flautas', 'El tiempo es oro', ...

    El sonido te puede conectar con lugares a los que no puedes acceder mediante el intelecto.

  •  Hacer el amor
    Hacer el amor no es obligatoriamente tener un coito y tampoco es obligatoriamente hacerlo en pareja, es alcanzar un estado de placer sensual en el que te encuentras a ti mismo, en el que elevas tu frecuencia de forma consciente: elevas tu intimidad, tu silencio, tu energía.

    Aunque el ego te diga 'Eso es cosa de otros', 'No es decente', 'No me lo merezco', ...

    Cuando accedes a tu sexualidad, te amas a ti mismo y dejas de obsesionarte por la necesidad de tener a alguien que te quiera. Amar eleva el espíritu y reconforta el alma.

    Cuando estás en paz contigo mism@ eres capaz de aceptar lo que alguien te ofrece o dejarlo pasar, sin dolor.

  •  Reír
    Cuando te ríes o te diviertes tu mente se relaja. Las endorfinas, encefalinas, neuropéptidos, prostaglandinas y otras hormonas producidas por el cerebro y el sistema endocrino llegan al torrente sanguíneo; la vida se nutre porque la felicidad es vida.

    Aunque el ego te diga 'Reír es de bobos', 'Pero si lo que yo quiero es llorar', 'Es pecaminoso', ...

    Los 'maestros ascendidos' y los seres más evolucionados en conciencia tienen un gran sentido del humor. ¿Por qué será?


    El cuerpo del dolor (Eckhart Tolle)

    Mientras no tengas acceso al 'poder del Ahora', todo dolor emocional que experimentas permanece detrás de un residuo de dolor que vive en ti. Emerge del dolor del pasado, que ya estaba allí y se queda atascado en tu cuerpo y tu mente. Este dolor acumulado es un campo de energía negativo que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo miras como una entidad invisible con su propia autoridad, estarás cerca de la verdad. Es el 'Cuerpo del dolor'.

    El cuerpo del dolor tiene dos estados: activo o durmiente. Puede estar en estado latente (durmiente) el 90% del tiempo pero en una persona profundamente infeliz estará activo hasta el 100% del tiempo. Algunas personas viven continuamente en su cuerpo del dolor, otras lo experimentan en algunas ocasiones, cualquier cosa lo puede despertar, especialmente si es algo que resuena con un 'patrón de dolor' de tu pasado. Cuando está preparado para despertar de su estado durmiente, un pensamiento o cualquier comentario de otra persona lo puede activar.

    Algunos cuerpos del dolor son relativamente inofensivos, como el de un niño que no para de llorar. Otros son auténticos monstruos viciosos y destructivos, verdaderos demonios, algunos son violentos físicamente y muchos más son emocionalmente violentos. Algunos atacan a las personas que les rodean, que son cercanas, mientras que otros te pueden atacar a ti mismo, su propio anfitrión. Los pensamientos y sentimientos que tienes sobre tu vida se convierten así en tremendamente negativos y autodestructivos. Las enfermedades y los accidentes son a menudo provocados de esta manera.

    El sufrimiento se disuelve cuando te conviertes en 'Presencia'.


    El dolor y el ego (un curso de milagros)

    El dolor te muestra que el cuerpo es real.

    El dolor exige atención, quitándosela así al Espíritu y centrándola en sí mismo. Su propósito es el mismo que el del placer, pues ambos son medios de otorgar realidad al cuerpo.

    Otra de las cosas que aprendes cuando despiertas en el sueño es que ya no quieres sufrir más, y esto se hace muy fácil cuando ya no quieres convencer a nadie de nada.

    El dolor siempre se produce cuando quieres cambiar algo de tu sueño y para ello empleas el sacrificio. Este sacrificio se convierte a la larga, en dolor emocional y se traduce en síntomas físicos. El sueño se sustenta en la creencia de que la soledad y la separación (de tu Fuente) no solo son posibles, sino reales.

    Entonces el ego te hace vivir en el miedo y tú empiezas a buscar afuera las soluciones a tu soledad. Despertar implica saber que afuera no hay nada que pueda hacerte feliz. Que tu sufrimiento consiste en la creencia de que hay algo afuera que deseas.

    El miedo es el mayor obstáculo para despertar.

    Así el milagro, la corrección del error, te devuelve la causa del miedo a ti que lo inventaste. Pero también te muestra que, al no tener efectos, no es realmente una causa porque la función de lo causativo es producir efectos.

    Todos los dolores de tu vida están causados por algún tipo de juicio, que hace que la creencia en la separación entre tú y tu Fuente sea real, pero dentro de ti tienes la posibilidad de acabar con todo el sufrimiento mediante el verdadero perdón, y de disolver el sistema de pensamiento del ego.

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    "- Yo veo al ser que hay en ti. Bienvenido a este espacio." Núria (coach espiritual)