Que la luz del Padre os ilumine en vuestro despertar, amados.

Sois amados en lo profundo, perdonados en lo absurdo y protegidos de la ignorancia.
Vuestro es el amor del Padre, inequívoco e inalterable, perdurable, infinito y auténtico.
Siempre a vuestro lado está.
Amanece en vosotros al despertar y os envuelve en Él al cerrar los ojos.
Siempre ahí, siempre os acompaña allá donde creéis estar.

No hay prisa ni tampoco demora.
No hay nada por lo que sufrir o preocuparse.
Creéis que la vida son fases alteradas en si mismas, con giros inequívocos de tensión y preocupación.
Nada que ver.

Hoy os vengo a decir que el tiempo, vuestro tiempo ha llegado por fin.
Los pequeños inconvenientes desaparecen al fin y los días se convierten en largos días de verano donde la luz del sol no tiene fin.

Aprenderéis a vivir sin temor, seguros de vuestras capacidades.
Seguros de vuestras decisiones y seguros de todo lo que sois y de lo que vais a dar.

El tiempo de la letanía ha llegado a su fin. Ya no habrá más paradas repentinas.
Vuestras decisiones encontrarán la salida victoriosa que lleva al Padre y jamás volveréis a sentir dolor o miedo.
Ya no habrá más pérdida. Ya no estáis alineados a la vida ordinaria, ya no fluis con el tiempo ni el espacio.

Los horizontes se abren, se abren paso para hacer desaparecer los límites de su propio espacio.
Ya no hay otra vida que la vida de la Luz.
El Padre os invita a Ser parte de Él, a vibrar en su tono, luz y música, en su verdad y su amor.

Vuestros "ojos" se abrirán a una verdad que aún no tiene nombre pero que sin embargo conocéis con exactitud.
En este preciso instante miríadas de ángeles se disponen a vuestro alrededor para ayudaros en la conversión divina.
Vuestras "alas" se despliegan para llevaros a otras dimensiones.
Vuestros ojos observan, vuestros labios se cierran y vuestros pies se adelantan para entrar en esta nueva orden.

Todo fue concebido desde el principio de los sueños.
Fue erigido como un mapa para llevaros al "tesoro escondido".
Fue tan solo un juego cruel, serio y forzado, lleno de límites y sin salida aparente.

Pero ya no estáis jugando. Ahora habéis despertado, lo habéis logrado.
Ahora formáis parte del todo, el cual os conoce y sabe quienes sois.
Sonreíd, celebrad y despediros de vuestros yoes pues a partir de este instante ya no sois quienes sois.
Vereis el mundo desde otra perspectiva y viviréis de acuerdo a la voluntad de vuestro amado Padre.

Él viene a deciros cuanto os ama y lo feliz que le produce veros llegar por fin. A salvo. Los dos.

Bien hermanos, repetid estas palabras de cierre para asentar este nuevo movimiento:
"Desde donde Yo soy Yo me redimo de todo lo que fui y lo que soy.
Me invoco de nuevo, me proyecto hacia mi mismo retornando a la Luz verdadera, la que el Padre mismo me otorgó.
Desde aquí y ahora recobro la cordura, el juicio se transcribió y yo recupero mi Ser.
Ya nada de este mundo puede afectarme y si así fuera tan solo tengo que decirme:
'-Lo sé, pero yo ya no soy el que era. Ahora Yo soy Yo mismo en la luz del Padre.'
Me entrego a quien soy y de donde vengo, agradecido y bendecido por su único y verdadero Amor.
Que así sea."

Terminando con esto, ya solo queda decir que ya no es necesario mirar atrás ni recordar ni vuestro pasado, ni vuestro futuro, ni vuestras vidas.
Se os hará llegar la verdad en diferentes formas y señales y vosotros sabréis que vienen del Padre.
Cada día habrán regalos y visiones para que nunca jamás volvais a perderos.
El perdón se desplegó en un solo instante y fue suficiente para despertar.
Solo vuestra voluntad de no ser más quienes sois es la que ha podido obrar el cambio.
Ya no hay más pruebas en el camino.
Todo forma parte del todo.

Así concluimos este primer mensaje del Despertar, amados.

Festejad el amor, la abundancia y la felicidad porque el resto del Cielo vendrá por si mismo.

Vuestra amada presencia Yo Soy.