diccionario metafísico aire de luz - descifrando la dinámica energética

Probablemente pienses que los conflictos son inherentes a las relaciones interpersonales porque los seres humanos nos caracterizamos por la divergencia de intereses, necesidades, propósitos y/o opiniones. 

Podría decirse que basta con que dos ideas o pensamientos entren en oposición para desatar el conflicto, la confrontación.

Gran parte del drama humano se basa en el conflicto y su posterior liberación.

El nivel de estrés vinculado a un conflicto puede amainar a través del dialogo o conducir al enfrentamiento, donde las partes emprenden acciones antagonistas con el objetivo de dañar o eliminar a su rival.

Tipos de conflictos 

  • conflictoConflicto de relación y comunicación. Se debe a fuertes emociones negativas, a percepciones falsas o estereotipos, o a la escasa comunicación entre las partes. A menudo conducen a una espiral de escalada progresiva del conflicto destructivo.
  • Conflicto de información. Se debe a la falta de información necesaria para tomar las 'decisiones adecuadas', por lo que se interpreta de manera diferente la situación o no se asume el mismo grado de importancia. Frecuentemente se transforman o degeneran en otro tipo de conflicto.
  • Conflicto de intereses. Se debe a la competición entre necesidades no compatibles. No compatibles porque lo son o se perciben como tales. También puede ser de tipo psicológico y comportan percepciones de desconfianza, juego sucio, intolerancia, etc.
  • Conflicto de valores. Se debe a los diferentes criterios de evaluación de ideas, creencias o comportamiento que se perciben como incompatibles. El conflicto estalla cuando estos valores se intentan imponer por la fuerza a la otra parte.
  • Conflicto de roles. Se vuelven recurrentes en entornos donde se imponen pautas destructivas de comportamiento, de desigualdad de control (poder, autoridad) o de distribución de recursos (o del tiempo), etc.

Sin embargo, como explica el psicólogo matemático Anatol Rapoport, conflicto y cooperación son dos caras de la misma moneda. La violencia es la que no es intrínseca a las relaciones humanas sino a 'conductas aprendidas' para afrontar los conflictos. 

Este planteamiento, que se distancia del más común que pretende resolver o gestionar los conflictos, abre la puerta a la posibilidad de aprender 'nuevas conductas' que trasformen los conflictos o situaciones conflictivas por medios pacíficos y no violentos.

¿Así que tienen algo que aportar las matemáticas a este tema? Pues sí, porque a través de los modelos matemáticos se demuestra que la cooperación es siempre la opción ganadora, que el perdón es ventajoso si se restablece la justicia, y que el 'todo es superior a la suma de las partes'.

Un curso de milagros explica que el primer paso correctivo para deshacer el error es darse cuen­ta, antes que nada, de que todo conflicto es siempre una expresión de miedo. En algún momento, de alguna manera, tienes que haber decidido no amar, ya que de otro modo el miedo no habría podido hacer presa en ti. 

Adamus nos lo recuerda con claridad: tu miedo o tu ira son el resultado de tu pasado. Los recuerdos no son nada más que emociones. No son hechos y cifras. Los recuerdos son nudos emocionales. Emociones que están atrapadas. Entran en tu memoria y te condicionan, como un gran y pesado velo sobre tu conciencia, sobre todo su ser, y eso es todo lo que crees que recuerdas. Es una gran masa de energía atascada.

Y va más allá, al declarar que los grandes conflictos actuales no son sobre la tierra, el dinero o las religiones, sino sobre los desequilibrios ancestrales entre la energía masculina y la femenina, o lo que él denomina el virus de la energía sexual. Esto incluye las guerras, los asesinatos en serie, la psicosis individual o colectiva, o incluso las confrontaciones en el trabajo o en el hogar.

Siete elementos clave para desenredar un conflicto a través del diálogo:

(1) Detectar y aparcar los prejuicios (inevitablemente, tu mente ya ha prejuiciado). 

(2) Descartar el cinismo o cualquier forma de menosprecio hacia la otra persona.

(3) Abordar el miedo y preguntarse "- ¿Qué motiva a la otra persona?".

(4) Respetar. Empezar respetando la palabra del otro, para escuchar activamente todo lo que la otra persona está diciendo y no solo fragmentos. 

(5) Evitar interrumpir.

(6) Identificar el momento en el que estás list@ para hablar y el momento en el que es mejor aplazar el diálogo, para que las emociones no dominen el encuentro.

(7) No aplazarlo demasiado para evitar que la dinámica se enquiste y se vuelva más difícil de tratar.

(8) Ser consciente de tus sentimientos y tu responsabilidad alrededor del conflicto: ¿Cómo te sientes? ¿En qué fallaste? (no para llenarte de culpa, sino para mejorar).

Ya no se trata de luchar en tus batallas internas o con tus demonios internos. ¿Por qué luchas? ¿Estás luchando contra ti mism@ y tus debilidades? ¿Por la oscuridad y la luz? ¿Por lo masculino y lo femenino?

Cierto, hay desafíos en tu vida y trabajas duro para superarlos. Pero estás atrapad@ en un temor emocional que no tiene sentido en absoluto, pero está ahí porque es una huella energética dentro de ti. Es como quedar atrapad@ en una telaraña. Tu lucha y el forcejeo para liberarte del miedo, de la duda, de la incompetencia o de lo que sea, solo hace que te enredes más. 

Cuando te enfrentes con el miedo, o con la duda, o con la incertidumbre, o con tu vida porque es un desastre total, toma mejor una respiración profunda y atraviesa la telaraña. Ahonda en ello. Para el humano no tiene mucho sentido, pero desde el punto de vista energético es totalmente apropiado. 

¿Cómo sería permanecer en un estado de 'no lucha', desde la confianza de que tu Ser siempre tiene un plan mejor?

¿Preferirías tener razón a ser feliz?

No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. No busques fuera de ti mismo. Pues todo tu dolor procede simplemente de buscar en vano lo que deseas y de insistir en que sabes dónde encontrarlo. ¿Y qué pasaría si no estuviera allí? El primer paso es reconocer que la verdadera causa de tu sensación de conflicto no es externa (una persona, un insecto, un objeto, etc) sino que la causa es interna (tu decisión en favor del sistema de pensamiento del ego).

En realidad, toda sensación de conflicto (ira, tristeza, soledad, dolor, calor, frío, confusión, preocupación, miedo) es siempre lo mismo: necesidad de perdonar. Cuando perdonas del todo, estás en paz. Simplemente, observa tu sensación de conflicto, y acuérdate de que todo esto es ilusorio; toma conciencia de que una parte de ti lo ha elegido, pues nunca eres víctima de nada (el conflicto es siempre elegido en algún rincón de tu mente). Y entonces, simplemente observa el conflicto sin juzgarte por ello, sin tomarlo demasiado en serio.

Llegarás a un punto crucial cuando te hayas dado cuenta de que saldrías ganando si lo que decidiste no es como tú pensabas. Hasta que no llegues a este punto, creerás que tu felicidad depende de tener razón.
 ucdm

Algunas personas creen falsamente que la mejor forma de evitar un conflicto es someterse a los deseos, o caprichos, de los demás. En el mejor de los casos esta estrategia, similar a la huida, lo único que me hace es aplazar o desplazar el conflicto. Éste ya existe, aunque solo sea en su mente, entre lo que quiere hacer, o lo que necesita, y lo que hace realmente; entre lo que siente, lo que piensa y lo que hace.

Por otra parte, saber decir "No" y saber poner límites son una lección de vida para muchos.

¿Crees posible alcanzar el grado de conciencia que te permita ser libre?

 

 

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