diccionario metafísico aire de luz - descifrando la dinámica energética

Las personas controladoras rara vez saben que lo son.

Crees sinceramente que estás ayudando a los demás.

controlEn realidad vives mucho estrés.

Los' pensamientos borrascosos' abundan en tu mundo: "Si no recibes tal contrato, te van a despedir". "Si no estás en casa antes de tal hora, eres un mal p/madre". "Si no recibes ese aumento, es que no eres buen@ en tu trabajo o que no te valoran". Todos estos pensamientos pueden ser ciertos, pero probablemente no lo son.

En lugar de hacer frente a tu propio pensamiento irracional y convertirlo en un pensamiento más realista, intentas controlar la situación, generalmente tratando de controlar a otras personas.  

Once señales que te ayudarán a descubrir cómo se manifiesta tu 'afán de control':

  1. Crees que si alguien cambiara una o dos cosas de su forma de ser, serías más feliz. Así que tratas de 'ayudar a cambiar' ese comportamiento indeseado ajeno señalándolo con el dedo, por lo general una y otra vez.
  2. Microgestionas a los demás para hacerles encajar en tus expectativas, a menudo poco realistas.
  3. No crees en la imperfección y no crees que nadie deba aceptarla.
  4. Juzgas el comportamiento de otros como correcto o incorrecto y retienes la atención de 'forma pasiva-agresiva'(1) hasta que encajan con tus expectativas. Resguardarse en el 'juicio silencioso' es una forma maestra de control.
  5. Ofreces la 'crítica constructiva' como un intento velado de hacer avanzar en tu propia agenda.
  6. ambias quién eres o lo que crees para que alguien te acepte, en lugar de simplemente ser tú mism@.
  7. Sin a penas ser consciente sueles presentar el peor de los escenarios posibles en tus argumentaciones en un intento de influir en los demás.
  8. Lo pasas mal con la ambigüedad y te incomoda no saber sobre algo.
  9. Intervienes a favor de las personas al tratar de explicar o desestimar su comportamiento para con los demás.
  10. Crees que si se puede cambiar el comportamiento indeseable de otra persona, entonces serías más feliz o más plen@.
  11. Haces a otra persona responsable de cómo te sientes.

Tu vehemente deseo de control sobre los demás no es realmente una expresión de poder sino más bien un modo de responder a una sensación innata de desamparo.

A menudo sientes la necesidad de hacer valer tu poder sobre los demás, o te sientes juzgad@ por algo o por alguien fuera de ti. En ambos casos esta experiencia se relaciona con el hecho de que crees que no eres plenamente capaz de experimentar y poseer tu propio poder personal o de canalizarlo constructivamente.

¿Has pensado alguna vez que en lugar de intentar controlar a los demás, puedes intentar transformar tu vida en una experiencia más amable?

Siete sugerencias:

  1. Permítete ser vulnerable delante de la gente.
  2. No comprometas tu dignidad mediante la alteración de tus creencias básicas.
  3. Se realista con tus expectativas acerca de los demás.
  4. Deja la 'actitud pasiva-agresiva'(1) y prefiere ser direct@ y sincer@ con los demás.
  5. Acepta que una gran parte de la vida está gobernada por variables incógnitas.
  6. No huyas de la confrontación, ya que a veces es la única opción y es necesaria.
  7. Asume la responsabilidad de tu propia felicidad y solo de tu felicidad.

Probablemente si 'trabajas' en tu propio ser, en lugar de tratar de controlar a los demás, tengas relaciones más sanas en tu vida.

Texto original: INC  

 

(1) El patrón pasivo-agresivo es expresar indirectamente los sentimientos negativos en lugar de referirse a ellos abiertamente: Dices una cosa y haces otra.

 

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