Liberación mental y emocional

El ser humano tiene derecho a vivir con todo su potencial en todas las situaciones de su vida, manifestando su divinidad, y así haciendo realidad todas sus esperanzas y deseos, todas sus visiones.

El ser humano y su realidad

En esta nueva era todos deberíamos gozar de:

Libertad

Amor

Abundancia

Salud

Seguridad

Alegría

Paz

De hecho, en cuanto rascas un poco la superficie te das cuentas de que no hay ningún límite excepto el o los que tú te impones a ti mism@. ¿Cómo? ¿Te perece absurdo? Pues no lo es. Es una obra maestra del ego, que a su vez es una obra 'maestra de ingeniería', si no fuera porque te mantiene en esa "pequeña caja".

Si vas más allá de esos límites te darás cuenta de lo que ocultan, precisamente esa vida que está destinada para ti, porque tú la has deseado.

Si cuando tenemos un problema o una preocupación le damos toda nuestra energía a esa situación, no sintiendo nada más, no pensando en nada diferente de ese problema, entonces toda la energía del miedo y de la preocupación se expande más y más.

Sin embargo si fuéramos conscientes de nuestra divinidad, entonces sabríamos lo que tenemos que hacer, porque con cada problema que te creas, creas una solución al mismo tiempo.

Nuestro cuerpo mental y nuestro cuerpo emocional se intoxican con pensamientos y sentimientos que nada nos aportan.

El ser humano es creador de su propia realidad. A menudo el ser humano piensa que debe buscar una meta, fijar un objetivo, luchar contracorriente, dejarse la piel, sacrificarse por algo o alguien, etc. etc. pero esto es sólo una creación de la mente. Es una creencia falsa y limitante, porque no hay mayor objetivo que ser uno mismo, completa y auténticamente, y vivir, simplemente vivir (sentir la vida y fluir con ella).

Es importante entender que somos responsables de nuestra vida.


Cuerpo mental: creencias limitantes - Reprogramación del Subconsciente

En el día a día podemos imponernos muchos límites para seguir con los patrones impuestos por la familia, la sociedad, la cultura, la religión. Se trata de sucumbir al miedo a defraudar, miedo a no estar a la altura, miedo a ser o parecer algo diferente, .. en resumidas cuentas, miedo en todas sus vertientes. El miedo es un fruto mental, y no se combate, se supera.

Todos los patrones o esquemas mentales, sistemas de creencias, etc. son el fruto de milenios de "ensayo y error". Nuestra mente cobija una cantidad inimaginable de creencias que buscan (en su origen) perpetuar nuestra supervivencia como especie. Independientemente del hecho de que el ser humano es capaz de validar las más absurdas creencias basándose en fragmentos muy parciales de la realidad, el mayor problema reside en que estamos presos o atrapados por "ideas" limitantes y caducas que quizás y sólo quizás en algún momento de nuestra historia fueron o parecieron válidas. Hay ejemplos notorios de creencias limitantes y completamente falsas: "Ser esto o aquello es malo", "Para que unos tengan otros deben dejar de tener", "Los hijos son propiedad de los padres", "Si quieres la paz prepárate para la guerra", "Tod@s l@s ... son iguales", "El dinero es malo", ... y otros que están en la Bitácora de pensamientos limitantes.

Una décima de segundo es suficiente para cambiar de opinión (sin tener que afrontar situaciones extremas o dolorosas para ello) y redefinir tu vida libre de esas creencias. Cada uno puede escoger libremente sus ideas, creencias u opiniones.

Por otro parte, hay todo un sistema de creencias que se encuentra en una sección de nuestra mente que escapa a nuestro control consciente. Cuando estas creencias entran en conflicto con nuestros deseos conscientes se le conoce como el "reverso psicológico".

Entre el 95 y el 99% de nuestras acciones cotidianas se realizan desde el subconsciente. La mente consciente, que trabaja a 40 Hz y trata sólo un dato a la vez, no es rival ante el subconsciente, que procesa los datos a 40.000.000 Hz y trabaja con 10.000 variables al mismo tiempo. Si en el subconsciente anida alguna creencia que contradiga al consciente, nuestras acciones o decisiones siempre tendrán un balance desequilibrado hacia el subconsciente.

En base a una serie de desencadenantes o catalizadores emocionales el subconsciente te puede traer en jaque.

En la mayoría de las veces no somos conscientes de la batalla entre esa parte de nosotros que dice que "sí" (la mente consciente que desea algo) y esa otra parte que nos controla (el subconsciente), que es más fuerte (y más rápida), y que dice que "no". Es una batalla perdida si no buscamos dentro de nosotros la causa y la borramos, la reseteamos o simplemente la sobrescribimos.

Las terapias de liberación mental persiguen dejar atrás los "comportamientos de autosabotaje", eliminando las creencias conscientes o subconscientes que nos limitan o nos impiden vivir plenamente.

Cuando una parte de nosotros pulsa información tal como "No me merezco ser feliz" o "Me quiero morir" o "Mi vida es un infierno" o "Ser ... es un mal rollo" o "Sólo a través del dinero puedo ser alguien", nos encadenamos a una vida a la que hemos previamente cortado las alas.

En nuestra experiencia clínica se repiten mucho las creencias que tienen un marcado peso emocional. Por ejemplo es de lo más frecuente echar la culpa a los demás o a si mismo por lo que consideramos dificultades en la vida.

La culpa, como todas las emociones del ser humano, tiene un cometido, y es puramente educativo. Este sentimiento evita que repitamos una y otra vez actuaciones erróneas, y nos conduce en cierta medida hacia el camino de "ser mejor persona" siempre y cuando tenga un carácter constructivo y se empariente con la responsabilidad. Para colmo la culpa es una de las emociones de más baja frecuencia y cuando una persona inunda su ser de culpabilidad permite que se cierren los canales que le aportan energía, oxígeno y luz. Echar la culpa a los demás es eximirse de responsabilidad y negar tu verdadero potencial para hacer que las cosas cambien, es negar el perdón (cuando en el perdón el mayor beneficiado es el que lo realiza porque queda libre, mientras que el que lo recibe sigue en la misma posición que antes de ser perdonado). Echarse la culpa a si mismo es olvidarse de que como seres humanos tenemos limitaciones y los errores (si existen) son la natural e impersonal consecuencia del aprendizaje y desarrollo. Las creencias con culpa son de las primeras que deberían ser suprimidas de nuestra vida.

El antídoto para evitar recaer en creencias limitantes es anular su energía, retirando la energía de todas las ideas inútiles (aquellas que no nos aporten nada positivo o constructivo en la vida) que genera nuestra mente o que nos llegan del exterior, y prestar atención a descartar o cancelar todos los pensamientos negativos que se verbalizan.


Cuerpo emocional: emociones atrapadas - Liberación emocional

Las emociones atrapadas pueden hacer que hagas suposiciones incorrectas, reacciones de manera exagerada frente a comentarios inocentes, malinterpretes una conducta y causes un cortocircuito en tus relaciones. Aún peor, las emociones atrapadas pueden crear depresión, ansiedad y otros sentimientos indeseables que parecen irresolubles. Pueden interferir en el correcto funcionamiento de tus órganos o sistemas funcionales, pudiendo afectar tu salud física (dolor, cansancio o enfermedad).

Sin embargo, no importa cuán grande sea tu sufrimiento, la energía invisible de las emociones atrapadas quedará sin ser diagnosticada por la medicina convencional, aún siendo un factor mayor causante de tus dificultades físicas y emocionales.

Es frecuente que las personas se sientan "pesadas" por su pasado, pero no parecen saber cómo recuperarse. Algunas buscan ayuda en la psicoterapia tradicional pero ésta no trata directamente las emociones atrapadas sino típicamente sus síntomas.

Muchas personas fracasan en el desempeño de su vida a pesar de sus habilidades y dones, incluso tienen dificultad para hacer que su vida sea harmoniosa. A menudo la causa subyacente es una emoción atrapada de un acontecimiento del pasado que está saboteando todo esfuerzo.

Todos hemos experimentado, en algún momento de nuestra vida, sentimientos negativos extremos. La mayoría de nosotros preferiría olvidar estos desafíos, pero desafortunadamente, la influencia de estos acontecimientos puede permanecer dentro de nuestro cuerpo causando un significativo estrés físico y emocional.

La mayoría de las personas se asombran al descubrir que su "bagaje emocional" es más literal de lo que habían imaginado.

Cuando las emociones atrapadas llevan mucho tiempo ancladas o tienen una energía especial el subconsciente acaba transformándolas en un "muro" que rodea el corazón para protegerlo. Con el fin de protegernos, nuestro subconsciente fabrica algo que limita nuestra capacidad de sentir y de vivir en plenitud. Será necesario hacer un paro para deshacerse del "muro".

Debemos insistir en que revivir las situaciones que provocaron esas emociones es del todo innecesario, porque el objetivo real de las terapias debe ser la liberación.

En nuestra experiencia clínica encontramos todo tipo de emociones atrapadas con consecuencias físicas (dolores, trastornos funcionales, enfermedades, ...) serias. Cuando tomamos consciencia de una emoción el suceso o evento traumático que está en el origen no siempre es importante, porque en el proceso de liberación también reincorporamos a nuestra percepción que la vida es un campo de experimentación. Y aún es más latente cuando arrastramos emociones atrapadas de otras vidas porque no podemos olvidar que en otras vidas hemos sido asesinados, hemos matado, hemos sufrido y hemos hecho sufrir, todo en un afán de sobrevivir (ego) y de experimentar (espiritual), para crecer y evolucionar.


Implantes energéticos

Los "implantes energéticos" son barreras vibracionales que tienen como objetivo obstaculizar tu progreso en todos los aspectos de tu vida: físico, emocional, mental y espiritual.

El abanico de "agentes limitantes" es amplio: implantes de limitación, parásitos energéticos, larvas astrales, seres sutiles, ...

Estos dispositivos o agentes son los encargados de mostrarte falsos escenarios o presentarte argumentos ilusorios, intentan controlar tu existencia a través de tus pensamientos y emociones.

Uno de los síntomas más comunes de la presencia de estos implantes es el miedo. El miedo es una vibración polarizada en forma negativa, que crea un velo de energía capaz de obnubilar tu conciencia. ¿Qué emoción es más limitante que el miedo?

Puede que te hicieran creer que estabas solo en el Universo, o te hicieran creer que existía un Dios castigador, y aún cuando negaras su existencia, te hicieran creer en tu culpabilidad (en otras palabras, te negaran tu verdadera identidad).

Si tu mente genera miedo, atraes hacia tu persona la vibración negativa de los demás y te retroalimentas. Cada vez que piensas o sientes miedo fortaleces la forma misma del temor. Además del "efecto llamada" de eso que tanto temes, todos tus pensamientos y sentimientos negativos atraen parásitos y/o virus energéticos que se alimentan precisamente de esa energía.

El miedo a la muerte es todo "un clásico". A partir del momento en que te identificas con tu experiencia vital, negando tu origen y tu verdadero propósito, que es el de experimentar, te hacen temer tanto la pérdida de esta vida terrenal que pierdes el baremo de lo que es realmente importante. Te hacen creer que es más importante sobrevivir que Ser.

Otro síntoma frecuente de la presencia de implantes o parásitos son las adicciones.

Cuando se vuelve extremadamente difícil tomar decisiones basadas en tu verdad, tu comportamiento emocional se vuelve errático y tu vida se asemeja a un velero sin timón ni brújula. La depresión se instala. Y esto crea un circuito vicioso negativo: motivación en caída libre, alimentación desequilibrada, descanso inadecuado, poco o inexistente ejercicio físico, ..., la depresión se autoalimenta.

Puedes, en cualquier momento, deshacerte de los implantes o agentes limitantes, incluso sin ningún tipo de terapia, de disciplina o gurú, sólo con tu intención y tu propia luz. No son los conocimientos, ni la lucha, sino la conciencia de lo que eres realmente, lo que te hace libre.

En nuestra experiencia clínica hemos desactivado implantes que por ejemplo impedían tener una vida sexual gozosa. También nos hemos encontrado con situaciones en las que un ser desencarnado u otro ser humano (a través de un canal energético) estaba socavando la energía de una persona o le esté enviando pensamientos o emociones de baja vibración.


Experiencia clínica

Como hemos podido comprobar en las monografías sobre los diferentes cuerpos, éstos están tan interrelacionados que a menudo en la consulta no podemos llegar a decir dónde acaba uno y empieza el otro.

Por ejemplo, el miedo es un producto mental, pero es una emoción en todas sus vertientes.

Tenemos persona que vienen convencidas de que lo que necesitan es una liberación emocional y sin embargo su ser nos conduce hacia una liberación mental que en su caso está generando conflictos emocionales severos. Tampoco es infrecuente que una reprogramación del subconsciente necesite abrir un paréntesis para liberar una emoción atrapada.

Pensar que una terapia de liberación nos hace inmunes a la reprogramación en negativo o a atrapar emociones es un error clásico. Está dentro de la capacidad de cada uno el mantenerse "límpio" o libre, pero siempre podemos optar por volver a las antiguas usanzas y carganos de nuevo con cosas totalmente inútiles. Por eso, forma parte de nuestro cometido explicar que tras una sesión de liberación se debe mantener cierta higiene mental y emocional. Y el tuyo permanecer alerta a los "juegos" que tu mente te propondrá para hacerte volver a tu anterior "zona de seguridad" - es lo que nosotros llamamos "el juego de la entropía"-.

 


"- Yo veo al ser que hay en ti. Bienvenido a este espacio." Núria (facilitadora espiritual)