El cuerpo Emocional

El cuerpo Emocional es otro de nuestros cuerpos de experimentación, su origen está en el campo electromagnético generado por nuestras emociones.

Fundamentos

¿Son nuestras emociones independientes de nuestros pensamientos?
¿Qué me hace sentir y cómo me condiciona eso en la vida?
¿Cómo gestiono mis emociones y cómo consigo trascenderlas?

Las emociones son lo que hacen "palpitante" a nuestra vida terrenal. La Lógica nos ayuda a gestionar la información, nos permite experimentar un mundo ordenado y clasificado. Las emociones nos permiten disfrutar de la vida y hacerla "humana". Como vimos en la Monografía del Cuerpo Mental, el proceso de pensar está indisociablemente ligado a las emociones, por muy racional que llegue a ser.

La asociación entre las emociones y esa carga pesada, opresora y limitante en la que se convierten, es sólo la versión "oscura" de "sentir la vida". Esta versión es parcial y, en consecuencia, ficticia, se genera en nuestra Mente tan proclive al "sufrimiento" y al "miedo".

Los emociones vibran con una frecuencia característica y, a pesar de lo antes mencionado, nos acercan a nuestra esencia Divina. Cuando nuestras emociones están equilibradas, tenemos acceso directo a nuestra fuente interior, muchas veces sin ni siquiera buscarlo, simplemente "siendo", "sintiendo".

La Medicina Tradicional China desarrolló técnicas de sanación basándose en 5 fases de la energía (más conocido como la "Teoría de los 5 elementos") asociándolas con 5 emociones principales. Para los chinos no había en ninguna de ellas el concepto de "negativo" o "positivo"; por ejemplo, la deficiencia de "ira" sería tan perjudicial como el exceso de "alegría", ambos casos fuente de serios problemas de salud. Así pues lo que se busca no es otra cosa que el equilibrio perdurable, y, por tanto, saludable, de las emociones.


El Corazón

Recientes descubrimientos avalan que entre el 60 y el 65% de las células del corazón son en realidad células neuronales.

Los ganglios del Corazón están vinculados a todos los órganos importantes en el cuerpo, y a todo el sistema muscular. El Corazón produce y libera la hormona ANF (péptido natriurético auricular) que afecta profundamente al funcionamiento del sistema límbico, es decir el "cerebro emocional", el área del hipocampo responsable de la memoria y del aprendizaje, y los centros de control de todo el sistema hormonal.

Alrededor de la mitad de las células nerviosas del corazón sirven para tratar la información enviada por todo el cuerpo; y su objeto es mantener el cuerpo funcionando como un "todo armónico". La otra mitad de las células nerviosas representan una gran conexión neuronal que media con el "cerebro emocional".

El proceso de "Pensar con el Corazón" es proyectar la energía de los pensamientos no desde la Mente sino desde el Corazón. Esto requiere dejar de lado la "dualidad" del Ego. No se trata de proyectar sin "emociones", sino proyectar desde un centro energético que no conoce "malo o bueno", "perdedor o vencedor", "víctima o verdugo", "luz u oscuridad", todos ellos "juicios de la Mente". Los sentimientos nos guían en este proceso.

Las ondas electromagnéticas cardíacas son "no ionizantes" (no causan ionización en el medio que atraviesan). El Corazón emite un campo magnético que en algunas personas alcanza los cinco metros de diámetro.


El trenzado del ADN y la regeneración del Timo

Ciertos experimentos han demostrado que la gratitud, el amor y el aprecio, provoca una relajación del ADN (los filamentos se estiran), y al contrario, la rabia, el miedo o el estrés, provoca una contracción del ADN.

Pero ésto no acaba ahí, pues las ondas fonón u ondas de sonido del Corazón, es decir los armónicos del Corazón, afectan el trenzado del ADN, y ésta es la primera evidencia sobre el hecho de que tus emociones te permiten crear tu "realidad física".

Teniendo en cuenta los plazos de renovación de las células en el cuerpo humano (todas sus células al completo cada siete años, aunque cada tipo de célula tiene un período de renovación diferente) podemos decir que si cambiamos las emociones que emanamos podemos reconstruirnos genéticamente y ser Seres "diferentes" en un período de tiempo no muy largo.

El Timo es el encargado que controlar y regular la corriente energética del cuerpo, y mantener el equilibrio armónico de la energía vital. El Timo es donde reside nuestra "chispa divina".

El Timo captura el sonido del Corazón y resuena con él. Aunque se dice que el Timo se encoge con la edad, lo que realmente sucede es que el Timo deja de vibrar a causa de las emociones emitidas por el Corazón. De ahí que el amor y la felicidad sean tan importantes para reactivar el Timo, y técnicas como la Risoterapia den tan buenos resultados.


Emoción versus Sentimiento

En el mundo académico se definen las emociones como la respuesta de nuestro Sistema Nervioso a ciertos estímulos externos o al resultado de mecanismos internos de reflexión o procesamiento de datos. Se suele incluso diferenciar entre emociones primarias, cuando son innatas, y emociones secundarias, cuando han sido objeto de aprendizaje.

Existe bibliografía contradictoria sobre qué es un sentimiento y qué es una emoción. La versión académica más comúnmente aceptada dice que un sentimiento sería el resultado de mezclar emoción y pensamiento. Nosotros pensamos, al contrario, que un sentimiento es algo puro, una semilla que crece en el corazón, y que viene directamente de nuestra alma. La emoción es entonces el resultado de la intervención de la mente, es decir un sentimiento "filtrado" (o incluso "contaminado") por el prisma del ego.

La pureza de nuestras emociones dependerá de cómo son "tratados" nuestros sentimientos en su paso por nuestra mente. Como hemos visto previamente nuestra mente genera emociones, en un intento de suplantar al corazón, pero la mente es y siempre será incapaz de sentir.

La toma de conciencia de nuestra realidad emocional es el primer paso hacia la "madurez emocional". Debemos intentar "no identificarnos" con las emociones aunque formen parte indisociable de nuestra existencia y "dejarlas fluir" sin estorbos, sin bloqueos, para que florezcan y se marchiten por su propia naturaleza. Es así como podremos mantenernos equilibrados en todo momento. El equilibrio es siempre interno. Los eventos externos "desestabilizantes" no desaparecen (al menos no en un primer momento), lo que cambia realmente "somos nosotros".

A medida que conocemos mejor nuestras emociones, nos conocemos mejor a nosotros mismos.


Jerarquía emocional y conciencia

Todo el abanico de emociones, que forman parte de nuestra dotación como seres humanos, nos permiten ser lo que somos. No hay emociones "malas" y otras "buenas", pues cada una en su momento jugó un papel decisivo en nuestro crecimiento, en lo que somos hoy. Como ya hemos dicho antes, "sin importar lo que las apariencias puedan parecer, cada persona nace en las condiciones más óptimas para su evolución espiritual".

Si bien, es cierto que la vibración de cada emoción nos permite ubicarlas en un escalón superior o inferior, respecto al grado de conciencia que nos permite alcanzar.

En lo más bajo de la jerarquía vibracional encontramos "Vergüenza", "Culpa" y "Apatía". Estas tres emociones tienen en común que imprimen un "velo de oscuridad" sobre la identidad misma del Ser. Nadie puede sentirse como el "Ser de Luz" que es si siente vergüenza, culpabilidad o "ha renunciado a ser". En la base de estas emociones encontramos la ignorancia de la Mente, la no aceptación de nuestras propias limitaciones y la desesperanza ante un mundo que intenta hacernos "sentir pequeños e incapaces".

Al problema que representa el "malestar" interno provocado por emociones de baja vibración, se le añade el campo atractor de energía que generan las propias emociones, de forma que en el mundo exterior, los acontecimientos y personas que son atraídos hacia nosotros vibran con la misma frecuencia.

Frecuentemente, los seres humanos echamos mano de medicamentos o drogas para encontrar un alivio temporal, pero ésto sólo recrudece la sensación de malestar cuando los efectos inducidos se disipan, y resulta entonces en una mayor motivación para repetir o perpetuar la "intoxicación". Afortunadamente, en el lado opuesto encontramos los grupos de Apoyo conocidos como los "grupos de los 12 pasos" (Alcohólicos Anónimos, ...) que han demostrado su eficacia en millones de personas que ya habían alcanzado el grado de "caso perdido o sin salida". Cabe destacar que uno de los pilares de estos grupos es la "aceptación" de las propias limitaciones y la "total entrega" a una conciencia superior para que les conduzca por el camino de la superación personal.

Cuando nuestra conciencia alcanza a superar estas tres emociones "más bajas" (no porque desaparezcan sino porque se recontextualizan y se suavizan), tendremos aún que lidiar con emociones tan poderosas como el "Sufrimiento", el "Miedo", el "Deseo", la "Ira", o el "Orgullo".

Para contrarrestar las emociones de baja densidad contamos emociones de mayor calibre, como el "Coraje", la "Confianza", el "Optimismo", el "Perdón", la "Comprensión", el "Amor", la "Serenidad" y la "Paz". Estas últimas emociones, son nuestro bagaje más elevado. Son herramientas para el camino, son también una meta transitoria, pero cuidado, por el funcionamiento propio del Ego, se pueden convertir también en "callejones sin salida" si se lo permitimos.

Conocer las dinámicas del Ego es importante para trascender cada uno de esos escalones.

Cada vez que te identificas con una de tus emociones, o con las emociones de las personas que te rodean, le haces el juego a la mente. El ego (mente) te expulsa del momento presente y te conduce a su terreno, al pasado (fuente de sufrimiento) y al futuro (generador de miedos). Cada vez que te identificas con una de tus emociones, dejas de lado tu verdadera identidad, las emociones dejan de ser "la salsa de la vida" para convertirse en ti, y tu mente toma en el control de tu vida.

Evidentemente, nuestra realidad emocional cotidiana es un caldero con todas las emociones en proporciones variables. Cada día es un nuevo día, una nueva oportunidad de conciliarnos con nuestros más bajos instintos, si no lo hemos hecho todavía, y hacer de nosotros seres "libres" y "perfectos". Contrariamente a lo que se piensa, ser libre de las emociones no es "no sentir nada", sino todo lo contrario, es decir "ser conciente de todo lo que se siente" y dar a cada cosa su valor, su importancia, para que no nos condicione y nos permita ser "seres equilibrados".


Chantaje emocional

Nadie necesita una definición de lo que es chantaje emocional, porque todos hemos sido victimas o hemos sido perpetradores en algún momento de nuestra vida. Sigue siendo "de manual" que los progenitores opten por el chantaje emocional a pequeñas dosis para conseguir comportamientos "aceptables" de los hijos cuando no son capaces de imponer disciplina desde una posición adulta y responsable. Un niño es fácilmente manipulable pues necesita "ser aceptado" en su manada para sobrevivir; no se puede permitir "no ser querido" (aunque no sea una opción "real").

El chantaje emocional a veces es tan sutil que puede parecer ser el fruto de emociones elevadas, como el amor, y la búsqueda del bien común. Sea como fuere, en todos los chantajes hay un patrón de acción común: un deseo unilateral, una resistencia (abierta o encubierta), presión con o sin amenazas, claudicación, y lo que es peor, reiteración en el tiempo.

Es frecuente que la persona que no cede al chantaje se vea tildada de "egoísta" en un último intento de socavar su resistencia. Mas sería un error confundir "amor propio" con "egoísmo". El "amor propio" te hace libre, el "egoísmo" te encadena a los caprichos del ego. No deja de ser curioso y contradictorio que el propio Ego a veces acepte "ser esclavo de otros" porque es simplemente "lo que se espera, lo que otros esperan de mi".

La persona que es víctima puede estar tan inmersa en el "juego emocional" que difícilmente se percatará de lo que acontece. Normalmente hay un "campo de cultivo" que facilita la perpetración del chantaje: excesiva necesidad de aprobación, profundo miedo al rechazo/enfado/ira, vulnerabilidad ante la presión externa ("que haya paz a cualquier precio"), alto nivel de inseguridad, o tendencia a asumir demasiada responsabilidad por la vida de los demás.


Responsabilidad ajena y responsabilidad desviada

Nos referimos a "Responsabilidad ajena" cuando nos hacemos responsables de lo que sucede en la vida de los demás, de nuestro entorno más cercano o del mundo en general. Esto sucede cuando perdemos de vista que la vida es un campo de experimentación, para nosotros mismos y para los demás. Adquirir o asumir la responsabilidad de los actos de los demás o por lo que sucede en la vida ajena, nos amarga la vida, porque no hay nada más frustrante que intentar controlar lo que es incontrolable, y, además, estamos privando a los demás de su propio mérito, camino y resultado.

Por "Responsabilidad desviada" nos referimos a la capacidad que tenemos para echar "pelotas fuera", es decir, no asumir la responsabilidad de nuestras propias decisiones. Culpamos a otros por lo que sucede o deja de suceder en nuestra vida. Nuestro camino está escrito por "nuestros propios pasos", existen condicionantes, guías y desorientadores, pero al final de cuentas, los pasos son nuestros y sólo nuestros. Perpetuar comportamientos, respetar votos o compromisos caducos, desobedecer el anhelo de nuestro corazón, es sólo una "decisión personal". "Dejar de vivir" o vivir la vida que otros quieren para nosotros, "Dejar de hacer", básicamente por miedo, es nuestra responsabilidad, no la de otros.

Posiblemente nuestra capacidad para considerarnos "víctimas de las circunstancias" sea uno de los obstáculos más difíciles de superar para ser personas plenas. Pero independientemente de que decidamos o no dar el paso que nos hace libres y responsables, la realidad de ahí fuera, seguirá siendo sólo el reflejo de lo que hay en nuestro interior.


Emociones atrapadas, heredadas, o emociones de vidas pasadas

¿Qué hay realmente en nuestro bagaje emocional? Las emociones son energía. Esta energía puede ser muy sutil o estar muy condensada.

Compartimos pensamientos y emociones con nuestro entorno. El lenguaje verbal y el no verbal, las "ondas" que se transmiten desde nuestros cuerpos emocionales, los campos morfogenéticos, ... pero lo que no debemos olvidar es que nuestras células almacenan emociones, nuestro ADN lleva impresas emociones vividas.

Las "emociones atrapadas" son emociones "no digeridas", son el resultado de experiencias extremas que no han podido ser liberadas por el pasar del tiempo. La mayoría de nosotros prefiere olvidar estos desafíos, pero desafortunadamente, la influencia de estos acontecimientos puede permanecer dentro de nuestro cuerpo causando un significativo estrés físico y emocional.

La "herencia emocional" o las "emociones atrapadas de vidas pasadas" son una realidad constatable en la práctica clínica, que desafía la visión de los neurólogos, pediatras y psiquiatras, como los casos de depresión en niños.

Cuando se libera una emoción atrapada de una vida pasada, se abre una oportunidad nueva en el presente. Aunque la "Regresión a vidas pasadas" suele ser una técnica de liberación ampliamente utilizada, resulta innecesario revivir situaciones traumáticas cuando el objeto primero es permitir una vida libre en el presente, y existen terapias más sencillas e igual de eficaces, como el "Código de la emoción atrapada", las Constelaciones Familiares o incluso el Biomagnetismo.


El Muro del Corazón

El Muro del Corazón es un "muro energético" que, a veces, construye nuestro subconsciente para evitar "sufrir". Es evidente que las experiencias que lo provocaron causaron más dolor de lo que nuestro cuerpo pensó que podría soportar sentir nuevamente. El muro está construido con la energía de las propias emociones, pero el subconsciente ya no las reconoce como tal. Para el Subconsciente el muro es tan real que no dudará en condicionar nuestra conducta, pudiendo alterar el funcionamiento normal de nuestros órganos.

Es, como su nombre indica, una barrera, que nos impedirá trabajar con las emociones atrapadas, pero el mero hecho de que nuestro cuerpo Mental tome consciencia de su existencia nos devuelve una oportunidad para liberarnos de ellas.

Pero el mayor problema del Muro del Corazón no radica en las emociones atrapadas sino en lo que nos impide sentir. El Amor es la emoción más poderosa de todas. Se genera y se recibe por el Corazón. Si tenemos un muro que nos impide dar y recibir Amor estamos totalmente desconectados del mundo para la frecuencia vibracional más elevada. No obstante lo antes mencionado, hay que decir que uno puede aprender a amar, amándose a si mismo, y ese amor es capaz de romper todas las barreras ...


Liberación emocional e Inteligencia emocional

Liberación emocional no es "desensibilización", es eliminar los bloqueos energéticos de emociones experimentadas en el pasado, es desprenderse de "esa mochila de sufrimiento o penas" fruto de nuestra limitación, ignorancia o ingenuidad. Crecer espiritualmente nos permite hacer las paces con nuestras emociones, con nuestros pensamientos, con el pasado y con el futuro, y ser libres de experimentar el presente.

A veces no somos concientes del anclaje físico de las emociones hasta que sobreviene una enfermedad. La manifestación más común es el dolor, provocado en la mayoría de los casos por la tensión muscular.

La "Inteligencia emocional" es a las emociones lo que la capacidad de adaptación de nuestro vestuario es a los cambios de la climatología. Debemos aprender a aprovechar las señales emocionales del mismo modo en que aprendimos a saber qué hacer cada vez que se siente frío o calor, hambre o sed, .. La inteligencia emocional nos permite navegar en la vida sin dejarnos atrapar por tormentas externas o por motines internos, navegar sin perder el rumbo y disfrutar del viaje sin perdernos lo más interesante.

La generación, que siempre es espontánea, de emociones de "bajo calibrado" (culpa, celos, ...), no implica que tenga que identificarme con ellas. Yo decido en todo momento cómo reaccionar, qué energía darle a cada emoción, hasta dónde voy a permitir que una emoción arraigue en mi interior. Cuando una emoción no me repercute positivamente, tengo el derecho inalienable de "reconocerla" y "dejarla ir". También tengo el derecho de "alimentarla" y "hacerla crecer", pero ésa siempre será "mi decisión".


Sentir

Sentir es algo de lo que no entiende la "Mente Lineal", racional y controladora. Sentir es permitir que nuestro Corazón se ponga por delante de nuestro Cerebro, no para abocarnos en un océano tormentoso de emociones, sino para, equilibradamente, permitirnos "Ser", un solo cuerpo, vibrando al unísono, entero, equilibrado. Sentir nos abre las puertas del Alma, pues la Mente no puede alcanzar lo "No manifestado". Todo intento por racionalizar lo espiritual es un mero ensayo (es como querer contener el infinito).

El estudio en el campo de lo espiritual puede hacerse en una profunda observación y contemplación del propio yo, de la naturaleza y del movimiento de la vida como un todo.

Sentir forma parte de nuestra esencia como seres humanos. Podemos utilizar nuestra mente para racionalizar y contextualizar lo que nos pasa, y no es dejar de sentir, sino aprender a "sentir de otra forma", menos agitada y más serana. Pero sentir siempre se hace desde el corazón.

Invalidar nuestra capacidad para sentir es invalidarnos como "seres sensibles". Analógicamente "creer siempre en lo que otros dicen que es la verdad" es invalidarnos como "seres pensantes". Actuar según las premisas que otros han establecido según sus propios baremos es invalidarnos como "seres autores y actores de nuestra vida".

A menudo nuestra propia mente nos engaña, pero afortunadamente podemos sentir, sentir en el cuerpo qué es lo que está realmente pasando en nuestro interior. Desafortunadamente cuando nos mantenemos desconectados de nuestro propio cuerpo, con nuestras emociones, llegamos a enfermar.

 


"- Yo conozco al ser que hay en ti. Bienvenido a este espacio." Núria (coach espiritual)